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Colegio de Bachillerato Académico Rosarista, 30 años de historia, educación y formación para la vida

Foto del escritor: Tatty Umaña G
Tatty Umaña G
30 sept
4 min de lectura

Son tres décadas de historias, generaciones, docentes, familias, aprendizajes y sueños que han pasado por las aulas.



El Colegio de Bachillerato Académico Rosarista de Ibagué, una institución que ayer, 29 de septiembre, celebró junto a su cuerpo administrativo, profesores y estudiantes una fecha que representa mucho más que una cifra: representa una historia construida con educación y con seres humanos.


El colegio nació en diciembre de 1996, por iniciativa de Francisco Covaleda y Lucila Suárez Cardozo. Su primera sede estuvo ubicada en la avenida Guabinal No. 19-68, en el barrio Interlaken, en instalaciones pertenecientes a la Cooperativa de Maestros y Empleados de la Educación del Tolima, Coopemtol.


Durante sus primeros años, 1997 y 1998, la institución fue conocida como Colegio de Nuestra Señora del Rosario. Aquella primera etapa marcó el comienzo de un proyecto educativo que con el paso del tiempo iría transformándose de acuerdo con las nuevas necesidades de sus estudiantes y con los cambios de la educación.


Una institución que ha sabido transformarse con el tiempo


En sus primeros años, los estudiantes recibían el título de Bachiller Académico con Especialización en Informática. Posteriormente, en 1999, la institución amplió su propuesta académica en el área tecnológica y pasó a llamarse Colegio Técnico Rosarista, con el título de Bachiller Técnico con Énfasis en Informática y Mantenimiento de Computadores.


La tecnología comenzó entonces a ocupar un lugar importante dentro de la formación de los jóvenes, en una época en la que el conocimiento informático empezaba a convertirse en una herramienta fundamental para el futuro profesional.


El crecimiento de la comunidad educativa también llevó al colegio a cambiar de sede. Después de permanecer hasta 2003 en la carrera 5ª con calle 10, la institución llegó a su actual ubicación, en la carrera 2ª No. 7-74, en el barrio La Pola, impulsada por el posicionamiento alcanzado gracias a su desempeño académico y a los resultados obtenidos por sus estudiantes en las pruebas de Estado.


A lo largo de estas tres décadas, diferentes rectores han dejado su huella en la institución: José Alirio Ramos Monroy, Luz Estela Bermúdez, Emiliano Olaya, Óscar William Bravo, Indira Orfa Tatiana Rojas Oviedo, José Alexander Bolaños, Claudia Patricia Vargas Parra y John Fredy Alexander Tejada Osorio.


Cada administración hizo parte de una historia que hoy pertenece a toda una comunidad educativa.




La educación también cambió la manera de entender al estudiante


En septiembre de 2007 se produjo un nuevo capítulo en la historia institucional, con el cambio de administración y la llegada de la Fundación Social para la Formación y el Mejoramiento del Desempeño Empresarial, Laboral, Cívico y Académico, FUNIMEDES, representada legalmente por Ana Cristina Zárate Lerma.


Desde entonces, el proyecto educativo continuó vinculado a procesos de formación académica y al fortalecimiento de competencias, especialmente en estudiantes de los grados décimo y undécimo, docentes y directivos docentes, pero la historia del Rosarista también ha llegado a una etapa en la que la pregunta ya no es únicamente cuánto aprende un estudiante, sino quién está llegando a ser.


Hoy, bajo la dirección administrativa de su propietario, Ancizar Cuasmayán, la institución ha puesto una preocupación fundamental por el ser en el centro de su propuesta educativa.


La idea parte de reconocer que cada estudiante aprende de una manera diferente. Tiene sus propios ritmos, talentos, sueños, circunstancias, formas de relacionarse y necesidades. Por eso, formar no significa únicamente transmitir conocimientos, también implica acompañar al estudiante en su desarrollo personal, en esa mirada tienen un lugar especial la educación socioemocional, la inteligencia emocional, la autoestima, la empatía, el respeto por las diferencias, la autonomía y las competencias ciudadanas.


Porque formar al estudiante también significa formar al ser.

Educar para convivir, decidir y construir futuro


La propuesta del Colegio de Bachillerato Académico Rosarista entiende la convivencia escolar como un proceso que comienza mucho antes de que aparezca un conflicto, reconocer las emociones, aprender a manejar la frustración, respetar las diferencias, dialogar, asumir responsabilidades y comprender que las decisiones tienen consecuencias son aprendizajes que también hacen parte de la educación.


Desde esta perspectiva, la formación académica y la formación humana no son caminos separados. El propósito es acompañar a niños y jóvenes para que puedan convertirse en buenos hijos, excelentes estudiantes y ciudadanos capaces de aportar a la sociedad, es una visión de educación que busca respetar la individualidad sin perder de vista los valores, las normas, la disciplina, el compromiso y la responsabilidad.


Y allí aparece uno de los mayores desafíos de la educación contemporánea: preparar a los estudiantes para un mundo que cambia rápidamente, sin olvidar aquello que ninguna tecnología puede reemplazar, la capacidad de ser humanos, relacionarse con los demás, tomar decisiones y construir un proyecto de vida.


Treinta años que pertenecen a muchas generaciones


Celebrar los 30 años del Colegio de Bachillerato Académico Rosarista es celebrar a quienes fundaron la institución, a quienes estuvieron al frente de sus aulas y oficinas, a los docentes que han acompañado generaciones, a las familias que confiaron en el proyecto y, especialmente, a los miles de estudiantes que han convertido cada salón en una historia diferente.


Son tres décadas de cambios de nombre, de sedes, de modelos educativos y de nuevas tecnologías, pero también de una idea que permanece: la educación puede transformar la vida de una persona.


Hoy el Rosarista mira hacia adelante con el desafío de continuar formando para el futuro sin perder de vista el presente de cada estudiante, treinta años después de aquel comienzo en diciembre de 1996, la celebración no es solamente por haber llegado hasta aquí. Es también por todo lo que falta por construir.


Desde Con Tatty Umaña felicitamos al Colegio de Bachillerato Académico Rosarista por sus 30 años y extendemos este reconocimiento a toda su comunidad educativa. Que esta celebración sea un homenaje a su historia, a sus generaciones y a quienes cada día mantienen viva la tarea de educar.


Treinta años después, el reto continúa: enseñar, acompañar y, sobre todo, formar seres humanos preparados para la vida.


 
 
 

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