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Cien años cuidando a los que nos cuidaron: CREMIL llega a Ibagué

  • Foto del escritor: Tatty Umaña G
    Tatty Umaña G
  • 25 mar
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 26 mar



Hay deudas que un país puede pagar con dinero, y hay deudas que solo se saldan con memoria. Colombia lleva más de un siglo intentando cumplir con las dos.

Cuando un soldado cuelga el uniforme por última vez, el silencio que sigue puede ser de alivio o de abandono. Esa diferencia, casi imperceptible desde afuera, lo es todo para quien la vive. Y es precisamente en ese umbral donde la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares, conocida como CREMIL, ha construido su razón de ser: no dejar solos a quienes, en algún momento de sus vidas, lo dieron todo por Colombia.

Este 2025, la institución cumplió cien años. Y este 27 de marzo, Ibagué será el escenario de un encuentro que tiene mucho de celebración, pero también de compromiso.

De la Comisión de Sueldos a una institución de bienestar

La historia de CREMIL no empieza con fanfarrias. Empieza en 1925, con un nombre burocrático, la Comisión de Sueldos de Retiro, y un propósito que quizás en ese momento nadie imaginó tan amplio: garantizar que los militares tuvieran sustento después del servicio. El general José María Forero lideró ese primer paso, modesto en apariencia, pero profundo en intención.

Durante las décadas siguientes, el país fue construyendo, con ensayo y error, un sistema fragmentado: cajas separadas para oficiales, suboficiales y aviadores de la Fuerza Aérea. Cada una respondía a una lógica institucional distinta, pero todas compartían el mismo problema de fondo: la dispersión no permitía atender bien a nadie. Fue en 1945 cuando se tomó la decisión de unificarlas, y luego, con la Ley 100 de 1946, se sentaron las bases del sistema integral que hoy conocemos.

Un siglo después, CREMIL no es solo una entidad que paga pensiones. Es una institución que administra dignidad.

Lo que va más allá del cheque mensual

Es fácil reducir el trabajo de CREMIL a una función contable: recibe aportes, calcula sumas, gira pagos. Pero esa visión, además de incompleta, es injusta. La realidad de sus afiliados, más de cien mil militares retirados y sus familias, tiene una complejidad que ninguna planilla puede capturar del todo.

El retiro militar es una transición que pocas personas entienden desde afuera. No es como jubilarse de una empresa. Es salir de un mundo con jerarquías, rituales, vínculos y propósito colectivo para enfrentarse de golpe a la vida civil, muchas veces sin un mapa claro. Ese choque puede ser silencioso y devastador, o puede ser gestionado con acompañamiento.

Ahí es donde CREMIL ha apostado por ir más lejos. En articulación con el Ministerio de Defensa, la entidad diseña políticas de bienestar que no se limitan a lo económico: hay programas de apoyo emocional, capacitaciones, visitas domiciliarias a adultos mayores, espacios de recreación y turismo. También hay encuentros regionales como el que se realizará en Ibagué, que tienen algo que los trámites digitales nunca podrán reemplazar: la calidez del contacto humano.

Porque una persona que cumplió veinte o treinta años de servicio no necesita solo que le revisen el expediente. Necesita que alguien le mire a los ojos y le diga: tu historia importa.



El país que aprende a reconocer a sus veteranos

Colombia ha tardado en entender el valor de sus veteranos. Durante muchos años, el retiro era simplemente el final de un capítulo, sin ceremonias ni reconocimientos especiales, sin políticas que marcaran esa transición como algo digno de atención colectiva. Eso ha ido cambiando, lento pero con mayor convicción.


La Ley del Veterano abrió puertas que antes estaban cerradas: acceso preferencial a vivienda, crédito, transporte, cultura. Y el 10 de octubre de 2020 se celebró por primera vez el Día Nacional del Veterano, una fecha que no resuelve nada por sí sola, pero que dice algo importante: esta sociedad está aprendiendo a mirar hacia atrás con gratitud.

En ese contexto, CREMIL ha asumido un rol que va más allá de la gestión administrativa. Se ha convertido en un espejo en el que los militares retirados pueden reconocerse: soy veterano, soy parte de una historia, tengo derechos y tengo comunidad. Esa construcción de identidad colectiva, silenciosa pero constante, es uno de los legados más importantes de la institución en su primer siglo.




Ibagué 27 de marzo: más que un evento

El tercer encuentro regional de CREMIL en 2026 tiene sede en Ibagué, y reunirá a afiliados del Tolima y municipios cercanos en una jornada que arranca desde las 7:30 de la mañana en el Club Campestre. El formato es sencillo en apariencia pero poderoso en la práctica: llevar la institución hasta donde están las personas, sin que ellas tengan que desplazarse a Bogotá para resolver lo que necesitan.

Durante el día, los asistentes tendrán acceso en un solo lugar a asesoría jurídica, orientación en sustitución pensional, información sobre gastos de inhumación, acompañamiento en el uso de la plataforma Sygnus y programas de bienestar social. La oficina móvil de CREMIL concentrará todos los servicios en un punto, eliminando la burocracia dispersa que tanto agota a quienes más lo necesitan.

El momento más esperado será la intervención del coronel Freddy Hernán Calixto Monroy, director de la entidad, quien presentará un balance del centenario y las proyecciones para lo que resta del año. Un espacio para escuchar, preguntar y saber hacia dónde va la institución que cuida el futuro de tantas familias tolimenses.

Pero si hay algo que distingue estos encuentros de una simple jornada de trámites, es lo que pasa en los márgenes: las conversaciones espontáneas entre compañeros que no se habían visto desde el retiro, las risas durante el bingo, la mesa compartida. La comunidad que se reconstruye cada vez que un grupo de veteranos se sienta en el mismo lugar y recuerda que no está solo.

Quién puede asistir y cómo inscribirse

El encuentro está abierto a oficiales, suboficiales, soldados profesionales e infantes de marina profesionales. Cada asistente puede llevar un acompañante, y la inscripción previa es necesaria a través del correo bienestar@cremil.gov.co.

No es un evento exclusivo ni complicado. Es, simplemente, una puerta abierta.

Cien años y muchos más por delante

Hay instituciones que envejecen y hay instituciones que maduran. CREMIL ha elegido el segundo camino. En un siglo de existencia ha pasado de ser una comisión de sueldos a convertirse en un sistema de bienestar integral, y ese tránsito no fue automático: fue resultado de decisiones conscientes, reformas valientes y, sobre todo, de escuchar lo que sus afiliados necesitaban.

El encuentro de Ibagué es una imagen pequeña pero precisa de lo que eso significa en la práctica: una institución que no espera a que la gente llegue, sino que sale a su encuentro. Que no solo gestiona derechos, sino que sostiene historias. Que no solo paga pensiones, sino que recuerda, jornada a jornada, que el servicio a la patria no se olvida.

Y esto, en un país que todavía está aprendiendo a honrar a quienes lo protegieron, vale más que cualquier cifra. Desde contattyumana.com te mantenemos informado en el Canal en WhatsApp, en Youtube, además puedes seguirnos en Facebook e Instagram. Si prefieres estar en el grupo de noticias de WhatsApp. Si quieres pautar con nosotros aquí

 
 
 

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