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Marta Lucía Arbeláez: la mujer que convirtió los sueños del folclor en universos sobre ruedas

  • Foto del escritor: Tatty Umaña G
    Tatty Umaña G
  • hace 6 días
  • 5 Min. de lectura
Marta Lucía Arbelaez nuestra maestra carrocera
Marta Lucía Arbelaez nuestra maestra carrocera


En Ibagué, donde el folclor no se cuenta: se vive, hay historias que nacen en silencio y terminan iluminando las calles con color, identidad y memoria. La de Marta Lucía Arbeláez es una de ellas. No comenzó en un taller rodeada de herramientas, sino entre la multitud, con los ojos abiertos y el alma despierta, viendo pasar las carrozas del Festival Folclórico. Fue ahí donde su mirada, artística, detallada, inquieta, encontró su destino. Lo que para muchos era espectáculo, para ella fue un llamado.


Trabajaba como decoradora cuando decidió ir más allá. Se formó con los mejores, hoy es una maestra formada por maestros y que sus más de 15 años de experiencia tienen un alto contenido de exigencia a sí misma y de apostar todo por un sueño que pocos se atreven a perseguir: transformar grandes estructuras en pequeños universos llenos de vida. Desde entonces, cada carroza que sale de sus manos no es solo un vehículo decorado, es una historia que respira, un escenario que honra la belleza, el territorio y las raíces de Colombia.


Con un sello característico que esculpe rostros muy nuestros, que marcan la diferencia, de manera notoria, con las facciones de las esculpidas en otras zonas del país, porque si bien Marta aprendió de los mejores maestros carroceros del sur de Colombia, supo plasmar en cada escultura la idiosincrasia y los rasgos del Tolima Grande.


"Usted lo sueña, nosotros lo hacemos realidad" es el lema de Marta Lucía Arbeláez y aquí puedes contactarla



Una hazaña que nace del corazón y se construye con las manos


Son meses antes de los desfiles de San Juan y San Pedro,que el taller de Marta deja de ser un espacio común para convertirse en el epicentro de una verdadera hazaña artesanal. Allí no hay pausas, hay ritmo, entrega y una coreografía de talento que no se detiene.


Soñar, diseñar, planear, cortar, pegar, esculpir… volver a empezar. Pintar, pulir, armar, revisar y, finalmente, rodar y sorprender.


Son más de 30 familias que se benefician, cada uno de sus colaboradores, junto a ella, contrarreloj, afinando cada detalle crean sueños en icopor esculpido, empapelado y pintado No es solo trabajo en equipo, es una familia creativa que entiende que cada pieza cuenta, que cada textura comunica, que cada color tiene un propósito y es que en el mundo de Marta, nada es casual: todo tiene alma, razón, sentido, intensión y pasión.



Carrozas que cuentan lo que somos


Las creaciones de Marta Lucía Arbeláez tienen una firma inconfundible. En ellas habita la naturaleza: flores que parecen respirar, animales que evocan libertad, figuras que conectan con la esencia misma del territorio, caritas bellas con expresiones de la Tierra Firme de Colombia y los mitos y leyendas cuentan con soló verlas sus fantásticas historias. Es cada carroza realizada por Martha tiene su sello y es un relato vivo del folclor colombiano.


Todas las versiones del Festival Folclórico Colombia en las que ha participado han sido retadoras, por innumerables razones, pero en la versión 50 del Festival, su reto fue tan grande como su trayectoria: dar vida al carruaje alegórico del Tolima, Corazón de los Andes y el resultado fue una poesía. En la versión 51 se notó cuáles estaban realizadas por la gran carrocera del centro del país, su estilo natural es inconfundible y contrastaba con el arte traído de otras tierras que no representaba, para nada, la esencia de nuestras fiestas folclóricas.



Más de 15 años dejando huella


Hablar de Marta es hablar de constancia. De más de 15 años dedicados a perfeccionar un arte que exige paciencia, disciplina y una sensibilidad única. Su experiencia no se limita a las carrozas: ha creado figuras temáticas, stands, silletas y escenarios que hoy hacen parte de múltiples eventos culturales y empresariales.


Pero más allá de la técnica, lo que la hace grande es su capacidad de emocionar, es que Marta no construye estructuras, construye experiencias, sueños, porque ella puede hacer realidad lo que el cliente quiera representar. Y el mejor ejemplo de ello se vio en el último desfile del Día de la Independencia, en Bogotá el pasado 20 de julio, todo en esa carroza era inspirador, pero el helicóptero, hecho a escala y con todos los detalles fue exaltado por todos quienes lo vieron en directo y por televisión nacional, hoy en día ocupa un lugar de privilegio en parque temático del Eje Cafetero.


Sus obras logran algo que no se enseña en ninguna escuela: capturar la imaginación de quienes las ven, detener el tiempo por unos segundos y recordar que el arte también es una forma de identidad. En cada carroza hay una historia que se cuenta sin palabras, pero que todos entienden.



El legado de una mujer que piensa en grande


Marta no sabe hacer nada pequeño, Juanita su hija lo dice siempre: "Cada año le digo a mi mamá, vamos a hacer esculturas más pequeñas y cuando llegó al taller, nada que hacer, son aún más grandes que las anteriores" En el Gran Desfile Nacional del Folclor, cuando las carrozas avanzan y el público aplaude, el nombre de Marta Lucía Arbeláez no siempre se menciona en voz alta. Pero está ahí, en cada detalle perfeccionado y delicadamente integrado en cada bastidor, la viveza de los ojos, la belleza de las figuras femeninas, los brillos y características únicas en las mitológicas, la ternura en los campesinos, el realismo en la naturaleza, la majestuosidad de los personajes.


Cada mirada sorprendida, cada niño que sueña con crear algo igual, eso le da la satisfacción de la dedicación.


Su historia es la de una mujer que decidió creer en su talento cuando nadie más lo veía tan claro, la de alguien que entendió que el arte no tiene límites cuando nace del amor y se construye con disciplina.


Hoy, su legado no solo se mide en estructuras monumentales, sino en la inspiración que deja, en los equipos que forma, en las nuevas generaciones que ven en ella una prueba viva de que sí se puede.


Porque mientras las carrozas avanzan, Marta seguirá creando, porque ella ha trascendido fronteras, ha realizado maravillas para la Caminata de la Solidaridad por Colombia, para el Ejército Nacional, entre muchos otros, sin contar las innumerables figuras que han decorado Centros Comerciales, hoteles, empresas privadas y edificios oficiales, no solo en fiestas del Folclor, sino también en Navidad, mientras ella crea, Ibagué y Colombia, siguen soñando.






El respeto que da la experiencia y la creatividad plasmada en cada detalle


Hoy un Tigre que representa la esperanza para muchos se asoma valeroso desde el balcón del tercer piso de la sede de Abelardo de la Espriella en Ibague en la Carrera Segunda con Calle Octava de la ciudad de Ibagué, porque no es solo un tema de folclor es representar con estilo propio lo que el cliente pida.


Las fiestas del Tolima ya no son lo que eran antes, las últimas versiones han decaído en todos los aspectos, cada vez vienen menos participantes, hace cuántos años no contamos con reinado internacional, aún la corona está en manos de los panameños.


Lo único que siempre ha evolucionado y mejorado en cada versión son las propuestas que hace realidad Marta. Sus carrozas marcan la diferencia y nos hace sentir orgullosos de ese talento tolimenses. Es una maestra en todo el sentido de la palabra y es una pena que no sea llamada a compartir su sapiencia con aquellos que quieren seguir este camino.



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