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El ruido que enferma: comerciantes y ciudadanos denuncian contaminación auditiva en la calle 21

  • Foto del escritor: Tatty Umaña G
    Tatty Umaña G
  • 12 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

La música a alto volumen se ha convertido en una forma de contaminación silenciosa que afecta la salud, el trabajo y la convivencia en espacios comerciales de la ciudad.

La contaminación auditiva sigue siendo una de las problemáticas urbanas más normalizadas y, al mismo tiempo, más perjudiciales para la salud pública. Aunque no deja residuos visibles ni manchas en el entorno, su impacto es profundo y constante. Dolores de cabeza, estrés, ansiedad, irritabilidad, dificultades para concentrarse y trastornos del sueño hacen parte de las consecuencias que, día tras día, padecen ciudadanos expuestos a niveles elevados de ruido.

En sectores comerciales, donde la actividad laboral exige comunicación permanente con clientes y proveedores, el exceso de ruido no solo afecta el bienestar emocional, sino también la productividad y la calidad del servicio. Esta situación se vive actualmente en la Plaza 21, uno de los corredores más transitados y concurridos de la ciudad.

Una denuncia que refleja el cansancio colectivo

A través de una denuncia ciudadana, realizada de manera anónima, comerciantes del sector alertan sobre una situación que, aseguran, se ha vuelto insostenible. Según el relato, un vendedor ambulante de pescado recorre diariamente la calle 21, a la altura del sector de Carnes Caquetá, con música a un volumen excesivo desde una carretilla.

“Sinceramente nadie dice nada, pero nos tiene perjudicados. Es todos los días y todo el día con la música a muy alto volumen. Ya nos tiene enfermos con esta situación”, señala la persona que hace la denuncia.

El ruido, aseguran, es tan intenso que impide atender adecuadamente a los clientes. Las conversaciones se ven interrumpidas y el ambiente laboral se vuelve hostil, generando tensión entre quienes trabajan en el sector.

Llamados ignorados y sensación de abandono

La denuncia también evidencia una problemática adicional: la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades. De acuerdo con el testimonio, varios comerciantes han intentado dialogar directamente con el vendedor, sin obtener resultados.

“Yo le he llamado la atención en varias ocasiones, pero él hace caso omiso”, relata el denunciante.

La situación se agrava cuando, según el mismo testimonio, los llamados a la Policía no generan acciones concretas. Existe una percepción de permisividad que alimenta la frustración y la sensación de abandono institucional.

“Si uno le dice a la Policía, ellos no hacen nada. Al igual, él los tranza con uno o dos pescados”, afirma la denuncia, reflejando una profunda desconfianza en los mecanismos de control.

El ruido también es una forma de violencia cotidiana

Expertos en salud pública advierten que la exposición prolongada a altos niveles de ruido puede convertirse en una forma de violencia ambiental, especialmente cuando las personas no tienen posibilidad de escapar del entorno. En espacios laborales, esta situación vulnera el derecho a condiciones dignas de trabajo y afecta la salud mental de quienes permanecen allí durante largas jornadas.

Además, la contaminación auditiva deteriora la convivencia ciudadana. Lo que para algunos puede parecer una estrategia para atraer clientes, para otros se convierte en una fuente constante de malestar.


Un llamado urgente a la autoridad y al respeto

Los comerciantes de la calle 21 hacen un llamado respetuoso pero firme a las autoridades competentes para que realicen controles efectivos, verifiquen el cumplimiento de las normas sobre niveles de ruido y garanticen el derecho al trabajo en condiciones adecuadas.

La denuncia incluye incluso un registro en audio que evidencia la magnitud del problema en tiempo real, demostrando que la situación no es esporádica, sino permanente.

La contaminación auditiva no debe seguir siendo minimizada. Regular el ruido no es un capricho, es una necesidad de salud pública, convivencia y respeto mutuo. En una ciudad donde todos buscan ganarse la vida, el derecho de uno no puede convertirse en la enfermedad de muchos.


Ensordecedor el nivel de ruido en la Plaza de la 21 y en general en Ibagué. En #contattyumaña estamos estrenando Canal en WhatsApp, en Youtube, además puedes seguirnos en Facebook e Instagram. Si prefieres estar en el grupo de noticias de WhatsApp. Si quieres pautar con nosotros aquí


 
 
 

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