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GRATITUD | La familia que ayudó a Luis Alberto Calderón a llegar con la Sele hasta el Mundial de Fútbol de Trasplantados en Alemania

  • Foto del escritor: Tatty Umaña G
    Tatty Umaña G
  • hace 2 días
  • 6 min de lectura

Una amistad que nació en una cancha terminó convirtiéndose en una alianza para hacer realidad el sueño de dirigir a la Selección Colombia de Futbolistas Trasplantados en el Mundial de Frankfurt.

Hay encuentros que comienzan de manera sencilla y que, con el paso del tiempo, terminan adquiriendo un significado que nadie podía imaginar cuando ocurrieron. Para Luis Alberto Calderón, director técnico de la Selección Colombia de Futbolistas Trasplantados, uno de esos encuentros comenzó en una cancha de fútbol, mientras dirigía a la categoría 2017 del Club Deportivo La Masía.


Allí conoció a Thiago Giraldo Salazar, un niño que se desempeña como arquero y que, por su dedicación y condiciones, empieza a perfilarse como una promesa del fútbol bogotano. También conoció a sus padres, Eliecer Giraldo y Elizabeth Salazar, quienes acompañaban de cerca el proceso deportivo de su hijo. Lo que inicialmente fue una relación entre entrenador, jugador y familia fue creciendo hasta convertirse en una amistad que trascendió los entrenamientos y los torneos.


Durante ese proceso compartieron experiencias, aprendizajes, alegrías y una aventura que los llevó hasta México representando los sueños construidos alrededor del fútbol. Aquella experiencia dejó algo más importante que los resultados deportivos: un vínculo humano que permaneció después de que terminaron los partidos y los entrenamientos.


Hoy, ese vínculo adquiere una dimensión especial porque la familia Giraldo Salazar decidió acompañar a Calderón en uno de los retos más importantes de su trayectoria: llegar a Frankfurt, Alemania, para dirigir a la Selección Colombia de Futbolistas Trasplantados en el Mundial de la especialidad.


Un sueño que nació de una segunda oportunidad


La historia de Luis Alberto Calderón con el fútbol tiene una dimensión que va mucho más allá de dirigir un equipo. Su camino hacia la Selección Colombia de Futbolistas Trasplantados está relacionado con una experiencia de vida que le permitió comprender que una segunda oportunidad puede convertirse también en el comienzo de un nuevo propósito.


Ahora, al asumir el desafío de dirigir al combinado colombiano en un escenario internacional, Calderón no solamente tiene la responsabilidad deportiva de preparar y acompañar a un grupo de futbolistas. También representa una historia de perseverancia y de personas que han encontrado en el fútbol una manera de volver a mirar hacia adelante.


El Mundial de Frankfurt representa, por eso, mucho más que una competencia. Es la oportunidad de acompañar a un grupo de hombres que han atravesado circunstancias que cambiaron sus vidas y que hoy vuelven a encontrarse alrededor de una cancha para representar a Colombia.


Para Calderón, estar al frente de este proceso también significa cumplir un sueño que durante mucho tiempo parecía lejano y que ahora empieza a convertirse en realidad gracias al esfuerzo propio, al respaldo de muchas personas y a quienes decidieron creer en su proyecto, entre esas personas están Eliecer Giraldo, Elizabeth Salazar y su hijo Thiago.


Una familia que llegó por el fútbol y terminó siendo parte de la historia


La relación entre Calderón y la familia Giraldo Salazar no comenzó alrededor de un proyecto empresarial ni de una selección nacional, comenzó en el fútbol infantil, en el lugar donde Thiago buscaba aprender y crecer como arquero y donde su entrenador tenía la responsabilidad de acompañarlo en ese proceso.


Con el paso de los meses, el vínculo se hizo más cercano. Los entrenamientos y los torneos permitieron conocer no solamente las capacidades deportivas de Thiago, sino también la calidad humana de una familia que terminó ocupando un lugar especial en la vida del técnico.


Para Calderón, Thiago se convirtió en uno de esos niños que dejan una huella especial en el entrenador que los acompaña. Su talento, su dedicación y el cariño construido durante ese proceso hicieron que la relación fuera mucho más allá de la cancha.


Por eso, cuando llegó el momento de hablar del sueño de Alemania, la historia adquirió un significado diferente. Ya no se trataba simplemente de un entrenador que necesitaba apoyo para cumplir un objetivo profesional. Se trataba de alguien cercano, de una persona cuya historia conocían y en cuyo proyecto decidieron creer.


Eggoteck decidió hacer parte del camino

Detrás de la familia Giraldo Salazar también existe un emprendimiento que ha construido su camino a través del esfuerzo, la disciplina y el trabajo. Eggoteck, dedicada a los accesorios para celulares, decidió respaldar el proyecto de Calderón y convertirse en parte del camino que conduce al Mundial de Futbolistas Trasplantados en Alemania.

Ese respaldo tiene un significado especial porque llega desde una relación que nació de manera natural y que fue creciendo con el tiempo. No es simplemente el apoyo de una empresa hacia una iniciativa deportiva; es la decisión de una familia y de un emprendimiento de acompañar a una persona que conocen y cuya historia han visto de cerca.

En un proyecto como el de la Selección Colombia de Futbolistas Trasplantados, donde cada apoyo puede contribuir a superar las dificultades que implica llegar a una competencia internacional, este tipo de acompañamiento adquiere un valor importante.

La familia Giraldo Salazar entendió que detrás del viaje a Alemania había un sueño personal, pero también un propósito colectivo. Calderón no viajará solamente para cumplir una meta propia. Lo hará para ponerse al frente de un equipo que llevará el nombre de Colombia y que buscará representar al país desde una historia marcada por la resiliencia y las segundas oportunidades.

Cuando el fútbol construye vínculos que permanecen

La historia entre Luis Alberto Calderón y la familia Giraldo Salazar demuestra que el fútbol tiene una capacidad que muchas veces queda escondida detrás de los resultados: la posibilidad de conectar personas y construir relaciones que permanecen cuando termina un partido.

Thiago llegó a la vida de Calderón como uno de los niños que debía dirigir y formar dentro de una categoría infantil. Sus padres hicieron parte de ese proceso como acompañantes de su hijo. Con el tiempo, los roles fueron quedando en segundo plano y apareció algo más cercano: una amistad basada en experiencias compartidas y en la confianza construida durante ese camino.

México fue una de esas experiencias que fortalecieron el vínculo. Ahora Alemania representa un nuevo capítulo, pero esta vez con una responsabilidad diferente y con una historia mucho más amplia detrás.

Calderón llegará a Frankfurt como director técnico de la Selección Colombia de Futbolistas Trasplantados, pero también lo hará acompañado por la confianza de personas que estuvieron presentes antes de que el sueño se hiciera realidad.

Un apoyo que habla de solidaridad

En una sociedad donde muchas veces los sueños colectivos parecen depender exclusivamente de grandes instituciones, historias como esta muestran que también existen pequeños círculos de confianza capaces de generar grandes impactos.

La familia Giraldo Salazar decidió apoyar porque conoce a la persona que está detrás del proyecto. Conoce al entrenador, al amigo y al hombre que encontró en el fútbol una nueva manera de darle sentido a su vida. Por eso su respaldo a Calderón también puede entenderse como un reconocimiento a su historia y a la importancia de acompañar las segundas oportunidades.

Eggoteck, desde su actividad empresarial, decidió sumarse a ese propósito y ayudar a que el sueño de llegar a Alemania pueda convertirse en una realidad.

Para Calderón, ese gesto tiene un valor que difícilmente puede medirse únicamente en términos económicos, porque detrás del apoyo existe algo que resulta fundamental cuando se persigue un sueño: la certeza de saber que hay personas que creen en el camino que se está recorriendo.

Alemania será el próximo capítulo

El viaje hacia Frankfurt será una nueva página en la historia de Luis Alberto Calderón. Allí estará frente a un grupo de futbolistas que, al igual que él, conocen el significado de superar circunstancias difíciles y encontrar nuevas razones para continuar.

Su responsabilidad será dirigir, preparar y acompañar al equipo durante una competencia internacional, pero también tendrá la oportunidad de representar una historia que empezó mucho antes de llegar a Alemania.

En esa historia estarán quienes lo acompañaron durante el proceso, quienes confiaron en su capacidad y quienes decidieron convertir su apoyo en una forma concreta de ayudarlo a cumplir un sueño.

Entre ellos estará la familia Giraldo Salazar, aquella familia que Calderón conoció gracias a Thiago y al fútbol infantil y que terminó convirtiéndose en parte de una etapa trascendental de su vida.

Por eso, cuando Colombia esté en Frankfurt, también habrá una parte de esa historia construida en las canchas de La Masía, en los entrenamientos de una categoría infantil, en los torneos compartidos y en aquella experiencia que los llevó hasta México.


La historia de Luis Alberto Calderón hacia el Mundial demuestra que los sueños pueden cambiar de dimensión cuando encuentran personas dispuestas a acompañarlos. El suyo comenzó como una aspiración personal y hoy tiene el carácter de un proyecto colectivo, en el que un entrenador, una selección, unas familias y una empresa han decidido caminar en la misma dirección.


La familia Giraldo Salazar no llegó a la vida de Calderón buscando ser parte de una historia que algún día tendría como escenario a Alemania. Llegó por Thiago, por el fútbol y por una relación que se fue construyendo con el tiempo. Sin embargo, hoy su nombre está unido a ese camino porque decidieron creer en él y ayudarlo a llegar hasta donde alguna vez soñó.


Y quizá allí está el verdadero significado de esta historia: en entender que algunas personas aparecen en nuestra vida por casualidad, pero terminan siendo fundamentales cuando llega el momento de cumplir aquellos sueños que parecían imposibles.


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1 comentario

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Enderson
hace 2 días
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Es un arquero con mucho talento y, sobre todo, con una gran actitud. Se nota que tiene buenos reflejos, seguridad bajo los tres palos y muchas ganas de aprender y mejorar. A pesar de su corta edad, demuestra personalidad, concentración y valentía en cada partido. Tiene un gran potencial y, con disciplina, entrenamiento y confianza, puede llegar muy lejos en el fútbol. ⚽🧤👏 “THIAGO”

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